¡Hola Lectores!
Como algunos sabrán soy estudiante de publicidad y relaciones públicas en la Universidad Rey Juan Carlos, así que ¡hoy hablaré sobre su gran sistema de aprendizaje!
He de remaracar que soy estudiante de grado, somos la primera promoción de grado de Vicálvaro y bueno, dejando a un lado que hemos sido los conejillos de indias, y a vistas de que sólo nos queda un curso más para terminar, creo que salgo de la carrera sabiendo prácticamente lo mismo que cuando entré.
No niego que haya aprendido cosas, pero realmente algo que me sirva para mi futuro y que me guie por algún lado (todavía no sé en qué especializarme), nada de nada. Creo que carreras como la mía, publicidad y relaciones públicas, tendría que ser mucho más práctica. Es cierto que tiene que haber una base teórica, para saber hacer la práctica, que tenemos que conocer quiénes han sido los grandes publicistas que ha habido y qué han hecho, así como teorías e investigación que hay del sector. Pero también es cierto que saber que es lo que han dicho textualmente miles y miles de teóricos no me va a llevar a nada. Las tres asignaturas donde más he aprendido eran aquellas donde se complementaban al 100% la teoría y la práctica, y una de ella era de contenido audivisual, así que no estaba relacionada del todo con la carrera. Las otras dos asignaturas, llamadas Planificación estratégica publicitaria y Estrategias creativas publicitarias, impartidas ambas por el mismo profesor, Miguel Baños, han sido las dos que más me han aportado porque en ambas he tenido que llevar a cabo un proceso de planificación de un plan de publicidad, en la primera asignatura de manera completa y en la segunda sólo en lo referente a la estrategia creativa.
Así, creo que estudiantes como yo aprenderíamos más y estaríamos más motivados si en las clases tuviéamos que llevar a cabo planes que se ajustaran a la realidad, con presupuestos y calendarios reales. Dónde fuéramos una agencia de publicidad ficticia y, como departamento de cuentas, tuviéramos que luchar por ser los elegidos del anunciante. Dónde fuéramos una agencia de eventos ficticia y, a través de un presupuesto y un briefing, tuviéramos que desarrollar un evento que, al final, fuera realizable (por ejemplo, llevar a cabo uno de los seminarios y congresos hechos en la universidad). Dónde fuéramos un departamento creativo y tuviéramos que desarrollar una idea y llevarla a cabo en su totalidad, o en gran parte. Dónde fuéramos un gabinete de crisis y tuviéamos que salir de una. Dónde fuéramos una agencia de relaciones públicas y tuviéramos que llevar a cabo un plan estratégico. Dónde nos enseñaran a hacer un portfolio y las mismas prácticas nos ayudaran a rellenarlo. Etcétera, etcétera.
Yo propondría un primer año de aprendizaje general, dónde se podría enseñar el paquete Office (y apostar por software libre), programas de diseño, cultura general y cultura general de publicidad, Nuevas Tecnologías,... Sin embargo, tras esto haría una carrera mucho más especializada, donde el segundo año se explicaran muy bien ambas ramas (publicidad y relaciones públicas) para que luego en un tercero el alumno se decantara por una de las dos. Y apostaría, como ya he dicho, por una enseñanza más práctica, donde primara un aprendizaje serio y real del alumno.
Quizás esté equivocada, quizás no. Sin embargo defiendo que así aprenderíamos más, seríamos más capaces, estaríamos más motivados, saldríamos más preparados. La universidad servía para eso, no? porque sino.. ¿de qué me sirve haber gastado en ella alrededor de unos 4000€? ¿Para salir y tener que aprender de experiencias de verdad, cómo ser becario en una empresa? También he de decir que los profesores son muy importantes y que se debería cuidar más este sector. Quizás haya muchos alumnos que se quejen por quejar, pero también es verdad que hay verdaderos personajes dando clase, gente que quizás debería estar en alguna otra parte, como en un psiquiátrico.
Aquí lo dejo, es hora de vuestra reflexión.
Como algunos sabrán soy estudiante de publicidad y relaciones públicas en la Universidad Rey Juan Carlos, así que ¡hoy hablaré sobre su gran sistema de aprendizaje!
He de remaracar que soy estudiante de grado, somos la primera promoción de grado de Vicálvaro y bueno, dejando a un lado que hemos sido los conejillos de indias, y a vistas de que sólo nos queda un curso más para terminar, creo que salgo de la carrera sabiendo prácticamente lo mismo que cuando entré.
No niego que haya aprendido cosas, pero realmente algo que me sirva para mi futuro y que me guie por algún lado (todavía no sé en qué especializarme), nada de nada. Creo que carreras como la mía, publicidad y relaciones públicas, tendría que ser mucho más práctica. Es cierto que tiene que haber una base teórica, para saber hacer la práctica, que tenemos que conocer quiénes han sido los grandes publicistas que ha habido y qué han hecho, así como teorías e investigación que hay del sector. Pero también es cierto que saber que es lo que han dicho textualmente miles y miles de teóricos no me va a llevar a nada. Las tres asignaturas donde más he aprendido eran aquellas donde se complementaban al 100% la teoría y la práctica, y una de ella era de contenido audivisual, así que no estaba relacionada del todo con la carrera. Las otras dos asignaturas, llamadas Planificación estratégica publicitaria y Estrategias creativas publicitarias, impartidas ambas por el mismo profesor, Miguel Baños, han sido las dos que más me han aportado porque en ambas he tenido que llevar a cabo un proceso de planificación de un plan de publicidad, en la primera asignatura de manera completa y en la segunda sólo en lo referente a la estrategia creativa.
Así, creo que estudiantes como yo aprenderíamos más y estaríamos más motivados si en las clases tuviéamos que llevar a cabo planes que se ajustaran a la realidad, con presupuestos y calendarios reales. Dónde fuéramos una agencia de publicidad ficticia y, como departamento de cuentas, tuviéramos que luchar por ser los elegidos del anunciante. Dónde fuéramos una agencia de eventos ficticia y, a través de un presupuesto y un briefing, tuviéramos que desarrollar un evento que, al final, fuera realizable (por ejemplo, llevar a cabo uno de los seminarios y congresos hechos en la universidad). Dónde fuéramos un departamento creativo y tuviéramos que desarrollar una idea y llevarla a cabo en su totalidad, o en gran parte. Dónde fuéramos un gabinete de crisis y tuviéamos que salir de una. Dónde fuéramos una agencia de relaciones públicas y tuviéramos que llevar a cabo un plan estratégico. Dónde nos enseñaran a hacer un portfolio y las mismas prácticas nos ayudaran a rellenarlo. Etcétera, etcétera.
Yo propondría un primer año de aprendizaje general, dónde se podría enseñar el paquete Office (y apostar por software libre), programas de diseño, cultura general y cultura general de publicidad, Nuevas Tecnologías,... Sin embargo, tras esto haría una carrera mucho más especializada, donde el segundo año se explicaran muy bien ambas ramas (publicidad y relaciones públicas) para que luego en un tercero el alumno se decantara por una de las dos. Y apostaría, como ya he dicho, por una enseñanza más práctica, donde primara un aprendizaje serio y real del alumno.
Quizás esté equivocada, quizás no. Sin embargo defiendo que así aprenderíamos más, seríamos más capaces, estaríamos más motivados, saldríamos más preparados. La universidad servía para eso, no? porque sino.. ¿de qué me sirve haber gastado en ella alrededor de unos 4000€? ¿Para salir y tener que aprender de experiencias de verdad, cómo ser becario en una empresa? También he de decir que los profesores son muy importantes y que se debería cuidar más este sector. Quizás haya muchos alumnos que se quejen por quejar, pero también es verdad que hay verdaderos personajes dando clase, gente que quizás debería estar en alguna otra parte, como en un psiquiátrico.
Aquí lo dejo, es hora de vuestra reflexión.